lunes, 3 de agosto de 2015

Breve historia de la caída (vuelo)

Parado a la orilla de un abismo sin fondo, con el viento a sus espaldas empujándole hacia un destino que parecía irremediable, con las voces de los jueces cantando una sentencia de los colores de la imaginación de quien vive del miedo y del dolor; ahí, en ese escenario imposible para la esperanza, sin aparente salida, con la facilidad de entregarse a la muerte de su esencia para atender el llamado a gritos de quienes han perdido la fe; en ese lugar desierto para los ricos en sueños, a la vista de todos inmóvil, en el segundo que estaba por entregarse al vendaval, vio de reojo la magia erigida en forma de quien le había esperado también, toda esa vida. 
Con los cabellos volando al viento y los ojos irradiando lo que parecía el último destello de vida, ahí sintió su mano sostenida en la suavidad de un deseo más firme que cualquier muralla y, sin embargo, tambaleante. 
De tanto sentir, apenas alcanzaron a pensar, a la cuenta de los latidos de sus corazones, saltaron  al abismo y en el camino de caída recordaron que siempre habían sabido volar. Abiertas sus alas, recorren un mundo pintado con todo tipo de texturas, haciendo de los bosques un concierto y de las nubes el hogar para la esperanza donde han de poner sus manos y que ha de latir con su amor, que sabe tanto creer como crear. 

jueves, 18 de junio de 2015

Será

Será el canto de un artista lo mismo en el humedal, que cuando canta en palacio forrado de oro y sal... 
Será la verdad la misma cuando se le habla al poder, y el hambre será la misma para el que no puede comer... 
Será la sombra del viento, igual en cualquier lugar, o serán las mismas montañas si las tienes que escalar...
Serán los ojos de un santo los mismo en su brillar, cuando concede milagro y cuando no sabe dar... 
Será el silencio lo mismo cuando se quiere gritar, o el amor será el mismo cuando no se puede amar... 
Será la guerra un asalto para el que debe matar, y su muerte un consuelo si ya no quiere pelear... 
Serán las manos caídas señal de la rendición, o serán los pies descalzos igual a resignación... 
Será la sombra descanso para el que quiere dormir, y qué será la misma sombra para el que teme morir... 
Nada cierto hay en la vida, nada mentira será, si todo se mueve a ratos, todo cambia de lugar... 

Camino ausente de estrellas

Era una noche de esas en que las estrellas marcaban el camino, pero él no podía verlo... le pesaban el reloj y la ropa, la historia y los humos fumados de tiempo atrás. Le sonreían en cambio, las montañas, el mar que podía respirar a lo lejos y un par de gafas que acompañaban su misión secreta. No es de mucho saber, a veces sólo siente, y otras veces, ni eso hace, está, se queda, se paraliza a tal punto que pudiera parecer que ha muerto, pero está ahí, no entiende bien lo que sucede y, en estado catatónico, suele preguntarse el por qué de los tiempos de la vida. 
Había pasado varios años quitándose la piel, pintándose los ojos, parecía ser la demanda del mundo en el que habita y, justo ahora, cuando se encontraba mimetizado, un rayo partía la vida, caía del cielo con toda la fuerza que Zeus lo debe enviar, pero al llegar a su pecho, era tan suave como el toque de una pluma bailando en el aire, seguro que el aire mismo, y la pluma, pueden sentir la caricia. 
¿A dónde vamos?. Preguntó con auténtica duda. 
No lo sé. Respondió sin más verdad. 
De pronto, caminar en lo que aparenta ser incierto, generaba la sensación de libertad, aunque a ratos, cuando existía una prolongada pausa, el vértigo secuestraba por un segundo sus corazones, pidiendo como rescate la fe. 
Miraba su sofá y regresaba los ojos a la puerta preguntándose cuándo sería el día, y estoy plenamente seguro que no buscaba una fecha, sino una posibilidad. Sentado en el comedor, se perdía en el reflejo que proyectaba un cuadro en la pared, le parecía muy brillante, y de nuevo bajaba la mirada deseando quedarse dormido en aquella fantasía. Cuándo, y quizá la pregunta era, ¿por qué no ahora? Un suspiro le hacía extrañar aquel café que le trazaba inevitablemente una sonrisa tan sólo con el aroma. He olvidado más de la mitad de mi vida, solía pensar, y quería vivir contando las historias que a uno pueden acontecerle; había tantas, incluían abuelitas, bicicletas, viajes largos, casualidades, miradas, cerros, sonrisas y cabras. Asaltado por una idea más, se detuvo para preguntarse si se trataba de la mitad de su vida pasada o futura... la pregunta le hacía mucho sentido y se perdió en sus sueños. 
Un extenuante cansancio regresó a su cuerpo, era una particular sensación, era preciso dormir y sentir el abrazo de la luna, cerrar los ojos entregado al fuego. Todo esta noche era repentino, todo llegaba de golpe, sin avisar, y así como llegaba, atravesaba su alma y se iba, salía de su alcance, por eso era preciso escribir, por eso resbalaban sus letras para detener por un segundo el tiempo. 

Quiero llorar en tus brazos, sintiendo tus caricias en mi pelo  y escuchando de tus ojos el amor. Quedarme dormido en tu regazo, en el más dulce consuelo para un añejo dolor. 
Quiero sentarme a la sombra inexistente de una luna nueva que se pinta en la mar. 
Y que tu pecho me grite cada segundo, lo que tú puedes amar.
Quiero perdido en el tiempo, regresar al camino siguiendo la música de tu voz.  
Y perpetuar mis latidos en un lenguaje que comprendamos los dos. 
Detén el paso del tiempo o corre al viento veloz. 
Guarda en tu pecho un suspiro, que le devuelva el aliento a mi paraíso atroz. 

miércoles, 13 de mayo de 2015

Verdugo y Estrella

Siéntate conmigo en esta oscuridad, pero no vengas al infierno que habita en el calor de lo más profundo de este mundo que sólo es mío. Puedo invitarte a la magia, pero no a las cenizas, puedo amanecer en el sueño pero no llevarte a mis pesadillas. No es posible que regrese al purgatorio de los fantasmas reencarnados; el tercero, el cuarto, el quinto, cualquiera más allá del segundo después de ti, es motivo para despertar la ira de quien tortura mi esperanza. 
Segundo bote de suero, bastón a un lado de la cama, un par de libros fingiendo que son proyecto y en esta habitación llena, escapando de la física, resuena el eco de una maldición marcada en la historia. Quién será el dueño de la voz que habita en mi cabeza, quién estará detrás de la risa que se burla de mi fe, cómo encontrar su rostro y vencer esa mirada que resulta en un rayo paralizante y que pretende volverme loco diciendo que no es verdad todo lo que está perfectamente sustentado en cada segundo que respiras a mi lado.
Busco solución en aquello que pueda reparar el punto que pretende hacerse grieta y romperme nuevamente. Ruego compasión a éste despiadado mundo, para que aquello que sería una definición perfecta de belleza, se abra paso en mi alma y guarde cada sutil gesto que tu ser esboza. Pido al universo lo necesario, la fortaleza, paciencia, valentía, serenidad, la prevalencia del amor por encima de toda esta accidentada humanidad. 
Voy a sentarme a respirarte hasta que te vuelvas vida, voy a pintar entre las nubes un mensaje que te alcance al fin del mundo si te fueras, voy a renunciar a la piel que me guarda para que sea tu abrigo en las madrugadas con frío, voy a ofrecer lo que tengo y a buscar lo que me falta, voy a hacerme digno de la magia que habita en el espacio que dejamos ocupar por los alientos que se separan llevándose consigo un poco de la vida que nos habita.  


domingo, 3 de mayo de 2015

No una historia ajena

Eran de flores las noches en su tertulia, y mientras tanto, el mausoleo de un soldado que había muerto por desobedecer la orden de matar, se llenaba de júbilo ante el beso de dos enamorados que habían escapado de una increíble prisión. Yo no puedo ser quien cuente la historia ajena de dos que cantaron bajo la luna y expusieron sus almas al sol, en definitiva no es posible que yo les diga, sin ser yo mismo, que aquel amor era inefable a tal grado que las dudas existían incluso en aquellos que no les conocían. Y lo diré insistentemente, no puedo hablar de ello si no me pertenece, pues era de colores la explosión en su pecho cuando las palabras, miradas, caricias, llegaban justo a donde el destino las había predispuesto; eran  los sonidos de sus voces cantos con la llave para abrir una historia creada de tiempo atrás, cuando aún sus vidas no estaban expresadas en la forma que hoy se viven. 
En realidad, nadie, ni yo que soy un usurpador del lugar del privilegiado amante aquel, puede saber si la luna alguna vez ha de dejar caer la luz sobre sus rostros, nadie, ni siquiera la luna misma tiene la menor idea de un futuro que puede ser más anhelado que descifrar el camino para evitar el dolor. Y aún sin saberlo, se esperan en la esquina de una calle cualquiera para tomarse de la mano y caminar los diez  pasos que la vida les permite, y cuando el tiempo se termina, cada uno corre por su cuenta al bosque del siguiente encuentro. 
Yo, que tan sólo veo tras la ventana en el interior de aquel romance, suspiro el aliento que he robado con el permiso de la que está del otro lado consumiendo mi respiración. Ella, que es poesía, aprendió a volar en las noches sin luna y viaja entre las estrellas como si fueran su tierra misma. Ella y yo, que hemos sido un canto ajeno durante siglos, metemos la cabeza bajo el agua para respirar, teniendo por agallas nada más que nuestra locura y la plena convicción de que nos hemos hecho a barro de sueños que no podían ser mutuos hasta el encuentro. 
Y el encuentro, que se da como una flor en la tormenta, como el calor de la hoguera de aquel sitio seguro y conocido, nos empuja sin el menor esfuerzo a eso que no se llama destino, que se mece en nuestras manos y escapa a los ojos de todo aquel que ha perdido la fe, nada, ni la marea embravecida, alcanza a borrar lo que ya se ha escrito. 

domingo, 12 de abril de 2015

Desde mi cueva

Acaso puede alguien comprender el miedo y el dolor que no siente, acaso ponerse en el lugar de aquel que tirado en el suelo sobre sus rodillas y con la cabeza pegada al piso se desgarra la garganta y siente la boca seca por el aire que ya no pasa por su nariz, los ojos hinchados y las manos temblando de rabia. Acaso será posible que todas las maldiciones que salen de su pecho tengan algún sentido si no puedes escuchar el grito de su alma, ese susurro transparente que se escurre por la cara, el cuello, el pecho y que inunda el espacio alrededor... 
No lo creo, no sabemos qué hacer con eso, nos gana el amor, ese que se lanza a ofrecer una salida.. Será posible salir? Será posible que la mente llena de sabiduría gane la batalla y nos levantemos íntegros del suelo sintiéndonos enteros y dispuestos a seguir... Y, a dónde se ha ido todo lo que hemos llorado? Se secó y como vapor se sumó a la masa de alguna nube que uno de estos días lloverá?... 
Nunca podremos definir si ha sido una fortuna o una tremenda desgracia no comprender lo que no se siente en carne propia... sin embargo, es una parte importante de aquello que nos define, yo soy yo, también por el dolor que siento, tal cual lo vivo y de manera que nadie más que yo lo puede saber o sentir, este es mi dolor, mi miedo, mi demonio personal, y por mucho amor que exista, jamás será de nadie más.  
Estamos solos, en esencia estamos solos, hay un lugar del camino a donde nadie nos puede acompañar, y eso, es la bendita desgracia que nos da el ser, yo puedo ser contigo e incluso para ti, pero no puedo ser tú y tú no puedes ser yo, y nuestro ejercicio de amor más grande sera aceptar que así será por el resto de nuestro encuentro. 
Así que desde mi profunda soledad estoy agradecido por la luz que me acompaña desde afuera, esa que compartes desde tu propia cueva... 

jueves, 2 de abril de 2015

Hasta que la luna nos separe

Recién estoy reconociendo el escenario y ya quiero comenzar a poner letras por todas partes... es algo que me pasa cuando pienso en ciertos colores, como el de unos ojos y el contraste de ciertos tonos de cabello que tienen de fondo una piel... una hermosa piel. La vida es así, hoy me miro soñando que todo el atropello tiene una razón de ser y que la esperanza es lo último que muere (entiéndase con esto que la esperanza no es tuya ni mía, pues ha de morir al final de todo, incluso de nosotros mismos). 
No tengo recuerdos de alguna primera vez que no sea la que se quedó tatuada en mi memoria. No reconocería la escena donde sentí llegar el primer rayo de luz que me pareció en aquel momento que era la luna misma, no podría decir la razón de mi ceguera ante el brillo que de todas partes emanaba. Nada de eso, yo soy el más desatendido de los inusuales seres que vienen de mi planeta. 
En cambio sí puedo decir que hay una vibración en el color que tiene tu voz que me hace sentir como si un atinado vaquero lanzara la cuerda para tirar directamente de mi corazón. También soy plenamente consciente que de un tiempo para acá he enloquecido por completo, y me gusta más que cualquier cordura que me haga comer lechuga por las tardes. Estoy seguro que no hay nada más delicioso que la nieve en nuestro paraíso y la lluvia dando concierto... y al final de todo esto sólo pido que me dejen soñar, que quizá en mi mundo no te encuentres ahora mismo, pero en mi pecho sí, quizá la vida no reconoce la belleza más allá de lo que se encuentra al alcance de la mano con la plata, pero yo me siento millonario de ilusiones cuando miro aquella laguna donde aterrizará (no pudiera ser literal pues en la laguna hay agua, no tierra) mi alma. 
Soy yo, estoy aquí, recién abrí los ojos gracias a la tempestad que azotó mi cara, apenas hace dos segundos que volví a la vida o la vida volvió a mí, he pensando incluso que si nos ponemos aburridos es la vida la que se va de nosotros y hasta que no presentamos una aventura que valga la pena, nuestra vida anda vagando de parque en parque, de museo en museo o de bosque en playa... 
Yo quisiera hacer una promesa, pero las promesas hace tiempo no suelen cumplirse, sobre todo porque padecemos de mala memoria, así que mi remedio, consuelo y propuesta es decir y hacer ahora justo lo que quiero, dejar que mi corazón entable un diálogo con el mundo y sobre eso colocar mi anhelo por encontrarme un día viviendo la magia de unos labios que pudieran parecer tornasol. 
Mi alma contigo, hasta que la luna nos separe.