lunes, 30 de mayo de 2011

Yo que soy un hombre feliz no comprendo la violencia, yo que encuentro placer en los detalles de la vida, no entiendo porque algunos se matan por cosas que jamás disfrutarán, yo que reconozco el valor del servicio no entiendo la avaricia, yo que tengo el amor de una mujer, no entiendo a los que traicionan ese amor, a aquellos que se vanaglorian en la traición y la deshonestidad. Yo que disfruto de la lealtad de un perro no me imagino a quienes cometen crueldades en su contra, yo que comprendo el valor de las platas y me admiro con su belleza, no sé decir por qué otros hombres las maltratan.

Yo que soy un hombre feliz, siendo que nada me falta, vivo modestamente, pero gozo de la calma, el amor, la comprensión, la paz y las posibilidades de regocijo que muchos a quienes se les conoce como poderosos en diferentes medios, jamás tendrán acceso.


Confesión

Voy a confesarte la verdad, una verdad que dejará todas mis defensas vulneradas, cuando siento tus manos por mi cuerpo, y tus labios inundando mi boca, ante el más mínimo roce de tu cuerpo, mi alma se eleva al paraíso, cuando el amor se nos escapa por los ojos y el beso se confunde con sonrisa, cuando amar más ya no es posible y eres, para mí fortuna, una dulce realidad; cuando la luz de la mañana te adorna la piel y por las noches entre las sombras eres en tu sueño bella escultura, cuando ya no cabe en mi pecho más ternura pues despertaste con tu caricia mi corazón en llamas; cuando mi mano se convierte en viento y acomoda en desorden tus cabellos, sólo para poder mirarte mientras me amas, cuando me amas, eso es, cuando me amas yo soy de ti, tuyo completo.

Tal vez cuando esto sepas te sientas poderosa, tal vez quieras vivir en el reino de mis brazos, y ser dueña y gobernante de este alegre siervo, que así alegre vive regocijandose entre lo pequeño de tus dedos, perdido en tu infinita espalda, hipnotizado siempre por el balancear de tus caderas, amante de recorrer tus largas piernas.

Quizá de ahora en adelante sepas mujer que cuando extiendes tus manos hacia mi y alcanzas mi cuerpo, es mi alma la que salta y con un erizar de piel te corresponde, que cuando endulzas tu voz y apuntas tu mirada, soy un diente de león que vuela con la fuerza de tu viento, así me tienes, me tumbas, me levantas, puedo recorrer contigo el extenso territorio de mi cama.

He dicho aquí mujer toda la verdad de mi ahora indefensa alma, si has de dirigir hacia mi tur armas, que sean tus caricias, tus besos, tus palabras, y así fusilado he de morir totalmente satisfecho.

viernes, 27 de mayo de 2011

Hombres de palabra

Ser hombre de palabra puede tener muchos sentidos, ojalá se tratase de la anterior expresión del valor que tenía el discurso de un hombre, ese valor que le llevaba sin falta a cumplir sus promesas y compromisos, pero no, lo cierto es que el hombre de palabra de  hoy se queda sólo en eso, en decir todo lo que hará. Podemos aqui hacer referencia a hombres en todos los tipos de relación, porque cabe aclarar que ésto sólo tiene sentido si hay un otro a quien dirigir la palabra, hombres de palabra son los políticos que enuncian una serie de promesas que el pueblo jamás llega a ver cumplidas. Hombres de palabras somos todos cuando con falsa certeza nos acercamos a otro haciendole promesas, enumerando las cosas que harémos para las cuales más adelante tendremos pretextos, pretextos que terminan siendo más palabras, palabras vacias, palabras sin acto, palabras que enuncian sentimientos inexistentes, palabras que crean una temporal ilusión que sólo sirve para mantener por un breve tiempo el castillo en el aire, pero tarde o temprano todo se hace claro, pues las promesas tienen límite de tiempo, y conforme éste avanza, aquellas se van debilitando y abriendo los ojos del inocente alque de principio se ha embaucado. Hombres de palabras, los invito a hacer, a poner en hecho todo aquello que alguna vez han enunciado en bien de otros o de si mismos, recuperan el sentido de honor que acompañaba la palabra de un hombre. Dejen de ser hombres de palabras, para convertise en hombres de PALABRA.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Y crees que la respuesta correcta es retraerse en el dolor, cuando lo mejor séría enloquecer, buscar dentro de sí la pasión, el amor hecho locura, ese que al sentirlo correr por las venas aniquila la cordura. Te quedarás en silencio cuando gritar un "te amo" sería la mejor medicina, y así él jamás lo sabrá, creerá que todo es una fantasía pues se quedará esperando que tus brazos lleguen a envolverlo. Y guardarás con calma que todo pasé, y todo pasará, y aun ese mar tranquilo tiene dentro vida y movimiento e irá arrastrando el amor queuna vez brilló en sus ojos, y serán extraños, herídos, con miedo, todo porque no supieron sucumbir a la demencia que el amor trae consigo, nadie ganará donde no hay guerra, y el amor está lejos de ser una batalla, el amor es un encuentro, búscalo, háblale, grita con tu alma y con tus actos cuanto lo amas, hazle temblar de emoción. Busca dentro de ti ese fuego, finalmente si eres tierra recuerda que en tu centro arde un núcleo que da nombre y vida a los volcanes, no repares en el desastre, pierde el miedo de sentir, llora a lágrima viva, sácudelo, bésalo, no repares en pensamiento, sólo déjate sentir. Ése es el idioma que él habla, quizá así te entienda.
Conozco las inflexiones en la voz de los que mienten, por pequeña que sea la mentira lo sé distinguir en su esquiva mirada y sus tiritantes explicaciones. Reconozco el chantaje a que los lleva la poca certeza de sus palabras, comprendo, más no perdono que sabiendo que sus palabras no resuenan desde lo más hondo de su pecho se animen a pretender verse beneficiados por mi credulidad.

No quiero parecer un cazador de aquello a lo que todos en su momento recurrimos, sólo que hoy los recuerdos y evidencias han sido crueles con el roto corazón que habita en mi pecho. Quisiera volver a los días en que la memoria no guardaba tanta basura y podía verte con mis ojos limpios sin dudar, creyendo las dulces palabras que en aquel entonces fueron el arma con que hoy muere mi alma.

No sabes cuanto deseo que un día llena de valor te enfrentes a ti y me golpees tan fuerte con la verdad que aniquiles el dolor y me obligues a admirar en ti la más pura honestidad. Perdoname si hoy suspiros, sólo serán algunas horas en lo que recobro la cordura o me pierdo en las trivialidades que me ocupan cuando no logro concentrarme. Volveré a ser el mismo, espera, volveré y seré mejor, preparate. Y con el corazón te lo pido, perdóname.

lunes, 23 de mayo de 2011

Hoy le pido al tiempo que no borre de tu memoria mi imagen ni de tu corazón el sentimiento que nació entre nosotros. Le ruego al universo que perseguir nuevas metas de progreso y bienestar me acerque a ti y me haga digno de tu amor. Le suplico a la vida que regale un minuto al día para encontrarme contigo en un espacio distinto, donde sin necesidad del cuerpo converjan nuestras almas y sepas que te amo. Hoy he iniciado un camino distinto hacia ti, uno que va acompañado de paciencia, con ganas infinitas de hacer las cosas bien, de dar lo mejor para que al final tu amor sea mi recompensa. Hoy decidí crecer y mantenerte viva dentro mío para un día alcanzar la más grande gloria a tu lado.

Y en esta decisión encuentro el riesgo del olvido, más tendré la recompensa de haber sabido luchar por tu amor con un amor que va más allá del egoísmo, porque hoy he decidido darte sólo lo mejor, de lo contrario, no he de darte nada, porque si en verdad eres mi amada, mereces sólo el perfume destilado de mi alma, ese cuya fragancia inunde tu más sensible sentido y te haga saber, sin lugar a dudas que soy de ti, que lo fui desde el primer día y lo seré, tal vez, hasta el día de mi muerte.

sábado, 21 de mayo de 2011

Obligame a callar este deseo inmenso que provoca tu desnudez en mi sangre, evita ver mis ojos encendidos indicando el fuerte latido de mi corazón, ignora mi apresurada respiración que ahoga el grito de las ganas de estrecharte entre mis brazos y perderme en una batalla más entre los tuyos. Conozco bien el sello de los besos de despedida, de aquel roce de labios que marca el límite de mis posibilidades, pero aun cuando pretendas tranquila conciliar el sueño, encontrarás tras tus párpados acechando la sombra mi amor hecha merengue que se deshace en tu lengua, ahí en el íntimo espacio que pretende escapar a tu riguroso juez, ahí es donde ha de sucumbir tu etereo cuerpo difuminandose en la neblina que será mi piel y desearas llegar a la hora de vigilia para encontrarte con mi pecho y hacer alarde del fuego que se enciende cuando hacemos el amor.